Padronel

A El Paso, y a Canarias toda

[AF}-- Reflexiones: Patio interior

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Cortesía de Antonio Pedro Dorta Martín

10/02/2009 Publicado por CMP | — Reflexiones | | Aún no hay comentarios

[AF}-- Reflexiones: Cómo hacerte saber / Mario Benedetti

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Cortesía de Eva Matute

20/01/2009 Publicado por CMP | — Reflexiones | | 1 comentario

[AF}-- Reflexiones: "Lo importante viene después del trabajo", consejos de Fernando Parrado, sobreviviente de los Andes

Fernán Saguier

¿Qué conferencista logra hoy colmar un auditorio con 2.500 ejecutivos y empresarios, muchos con sus mujeres e hijos, y hablar durante una hora y media sin que vuele una mosca?

Fernando Parrado, uno de los 16 sobrevivientes de la tragedia de los Andes, a 36 años de aquella historia que asombró al mundo, consiguió más que eso: conmover a un foro de negocios y capacitación empresarial al transmitir las simples moralejas que le dejaron vivir 72 días en plena Cordillera sin agua ni comida.

Fue durante la jornada de cierre de ExpoManagement 2008. Su presentación, un monólogo sin golpes bajos acompañado por videos e imágenes de la montaña, tuvo dos etapas bien diferentes.

En la primera narró, con un relato íntimo repleto de anécdotas, los momentos que lo marcaron de aquella odisea a 4.000 metros de altura en la que perdió a buena parte de sus amigos, además de su a madre y a su hermana. “¿Cómo es posible sobrevivir donde no se sobrevive?”, se preguntó. “Sobrevivimos porque hubo liderazgos, toma de decisiones y espíritu de equipo; porque nos conocíamos desde mucho antes”, dijo.

Y arrojó un primer disparador

“En la vida el factor suerte es fundamental. Cuando llegué al aeropuerto de Montevideo no daban número de asiento para el avión. A mí me tocó, de casualidad, la fila 9, junto a mi mejor amigo. Cuando el avión chocó en la montaña, se partió en dos. De la fila 9 para atrás no quedó nada. Los 29 sobrevivientes al primer impacto viajaban en la parte que quedó a salvo.

De ellos, 24 no sufrieron un rasguño. Así, los menos shockeados empezaron a ayudar, actuando como un verdadero equipo. Administramos barritas de chocolate y maní al punto de comer un grano por horas cada uno. Marcelo, nuestro capitán y líder, asumió su rol para contenernos cuando le preguntábamos qué pasaba que no llegaba el rescate. Decidimos aguantar”.

Pero días después el líder se desmoronó. La radio trajo la noticia de que había concluido el rescate.

“¿Cómo habrían reaccionado ustedes?”, dijo, desafiando a la audiencia.  “El líder se quiebra, se deprime y deja de serlo. Imagínense que yo cierro esta sala, bajo la temperatura a -14 °C, sin agua ni comida, a esperar quién muere primero”.

Silencio estremecedor desde la primera a la última fila.

“Ahí me di cuenta de que al universo no le importa qué nos pase. Mañana saldrá el Sol y se pondrá, como siempre. Por lo tanto, tuvimos que tomar decisiones. En la noche, 12 ó 13 nos dijimos con uno de los chicos: «¿Qué estás pensando?», «Lo mismo que vos. Tenemos que comer, y las proteínas están en los cuerpos». E hicimos un pacto entre nosotros, era la única opción. Nos enfrentamos a una verdad cruda e inhumana”.

Desde la primera fila, decenas de chicos llevados por sus padres escuchaban boquiabiertos.

Parrado apeló a conceptos típicos del mundo empresarial

“Hubo planificación, estrategia, desarrollo. Cada uno empezó a hacer algo útil, que nos ayudara a seguir vivos: zapatos, bastones, pequeñas expediciones humanas. Fuimos conociendo nuestra prisión de hielo. Hasta que me eligieron para la expedición final, porque la montaña nos estaba matando, nos debilitaba, se nos acababa la comida.

Subí aterrado a la cima de la montaña, con Roberto Canessa. Pensábamos ver desde allí los valles verdes de Chile, pero nos encontramos con nieve y montañas a 360 grados. Ahí decidí que moriría caminando hacia algún lugar”.

Entonces sobrevino el momento más inesperado

“Esta no es la historia que vine a contar”, avisó. Y contó que su verdadera historia empezó al regresar a su casa, sin su madre y su hermana, sin sus amigos de la infancia, y con su padre en pareja nuevamente.

“¿Crisis? ¿¡De qué crisis me hablan!? ¿Estrés? ¿¡Qué estrés!? Estrés es estar muerto a 6.000 metros de altura, sin agua ni comida”, enfatizó.

Recordó un diálogo fundamental que tuvo con su padre, que le dijo: “Mira para adelante, ve tras esa chica que te gustaba, ten una vida, trabaja. Yo cometí el error de no decirle a tu madre tantas cosas por estar tan ocupado”.

Y cerró, determinado

“Las empresas son importantes, y el trabajo también lo es, pero lo verdaderamente valioso está en casa después de trabajar: la familia. No se olviden de quien tienen al lado, porque no saben lo que va a pasar mañana”.

Una interminable ovación lo despidió de pie.

***

Fernán Saguier es miembro del equipo de redacción de LA NACIÓN (Argentina).

Cortesía de Juan Carlos Hernández.

06/01/2009 Publicado por CMP | — Reflexiones | | Aún no hay comentarios

[AF}-- Reflexiones: Oración para el nuevo año

Señor, dueño del hoy, del pasado y del futuro.

Al terminar este año quiero darte gracias por todo lo que de Ti recibí.

Gracias por la vida y el amor; por las flores, el aire y el sol; por la alegría y el dolor; por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.

Te ofrezco cuanto hice en este año: el trabajo que pude realizar, las cosas que pasaron por mis manos, y lo que con ellas pude construir.

Te encomiendo a las personas que a lo largo de estos meses amé; a las amistades nuevas y a los antiguos amores; a los más cercanos a mí y a los que estén más lejos; a los que me dieron su mano y a aquéllos a los que pude ayudar y con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.

Te pido perdón por el tiempo perdido

Perdón por el dinero mal gastado.

Perdón por la palabra inútil y el amor desperdiciado.

Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho

Perdón por vivir sin entusiasmo.

Perdón por todos mis olvidos, descuidos y silencios, y en especial por la oración que poco a poco fui aplazando y que sólo ahora elevo a Ti.

Ante el inicio de este nuevo año, proyecto mi vida en el nuevo calendario, aún sin estrenar, y te ofrezo todos sus días, que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.

Hoy te pido, para mí y los míos, la paz y la alegría; la fuerza y la prudencia,; la claridad y la sabiduría.

De este nuevo año, quiero vivir cada día con optimismo y bondad, llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.

Cierra Tú mis oídos a toda falsedad, y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.

Abre en cambio mi ser a todo lo que sea bueno, y que mi espíritu se llene sólo de bendiciones que derrame a mi paso.

Cólmame de bondad y de alegría para que cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí y encuentren en mi vida un poquito de TI.

Danos a todos un año feliz, y enséñanos a aceptar Tu voluntad.

***

Cortesía de Rosa Masferré

31/12/2008 Publicado por CMP | — Reflexiones | | 8 comentarios

[AF}-- Reflexiones: China y sus proverbios

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Cortesía de Ramón López

23/12/2008 Publicado por CMP | — Reflexiones | | Aún no hay comentarios

[AF}-- Reflexiones: Frente al dolor

Ten valor para el dolor más grande de la vida, y paciencia para el más pequeño. Y cuando laboriosamente hayas terminado con tu diaria tarea, ve a dormir en paz. Dios está despierto.

Victor Hugo

11/11/2008 Publicado por CMP | — Reflexiones | | Aún no hay comentarios

[AF}-- Reflexiones: Mario Capecchi, cuando la realidad supera a la ficción

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Cortesía de Eva Matute

04/11/2008 Publicado por CMP | — Reflexiones | | 1 comentario

[AF}-- Reflexiones: La casa vacía

Mario Halley Mora

Eduardo, el hijo mayor, se había casado un año antes, y quedó Rubí, la hermanita menor. Y cuando Eduardo se fue a trabajar a Curitiba, la casa no parecía tan vacía porque la juventud de Rubí y las cartas de Eduardo mantenían a flote la vieja alegría familiar.

Hasta que Rubí tuvo festejante: un joven estudiante de Ciencias Contables que al principio se detuvo cauteloso en las fronteras del zaguán. Y tres meses después había avanzado hasta la sala, de la cual Rubí, con infinita sabiduría femenina, desterró al televisor, el enemigo número uno de la charla,… y de los proyectos que surgen de las charlas.

Finalmente, el muchacho “pidió la casa”, colocándose voluntariamente en la cúspide del tobogán que lleva hasta el matrimonio. Y dos años después se casaron.

Y Rubí también se fue.

Y la casa, que fue casa de voces y de movimiento, de repente se convirtió en una casa de retratos silenciosos y sonrientes.

Pero la sonrisa de los retratos no cura la soledad de los viejos, sino la alimenta de nostalgias, porque son risas sin sonidos, alegrías fijas en la cartulina que no se traducen en pasos que corren presurosos a atender una llamada telefónica.

De repente la casa fue demasiado grande. El televisor volvió a la sala, pero para quedar mudo y ciego. El fantasma de la soledad caminaba por los cuartos arrastrando suaves zapatillas de felpa que producían una música de tristeza.

Mamá, como queriendo retener el tiempo, limpiaba todos los días el cuarto de Eduardo y el cuarto de Rubí. Los libros en orden, los banderines desempolvados, las copas-trofeo relucientes como recién ganadas, y la cama hecha como esperando que en cualquier momento él o ella vinieran a arrojarse como antes sobre la frescura sedante de las sábanas limpias.

La mesa del comedor resultó demasiado grande, pero no la cambiaron; ni quitaron las sillas sobrantes porque papá y mamá concebían obscuramente que la nostalgia era otro comensal más, y no era cortés quitarle el sitio.

El padre, que solía ir con Eduardo al fútbol, perdió las ganas y se convirtió en “hincha por radio”. Engordó y no le importaba, pensando que si ya no estaba Eduardo no había razón para mantener la línea y demostrarle que él era el papá también en la pulseada.

Los cabellos de mamá empezaron a ser grises y secos. Ya lo habían sido cuando Rubí era soltera, pero entonces iban juntas a la peluquería y Rubí volvía más rozagante y linda, y mamá menos madura y “conservada”.

Pero ya no estaba Rubí. Los números de las revistas que en un tiempo fueron la Biblia de mamá y de Rubí, murieron de viejos en estantes olvidados. Mamá también engordó, y murió su coquetería de esposa para ser reemplazada por la dejadez de la madre y el desgarbo de la suegra.

Papá ya no tuvo el hijo mozo con quien competir en virilidad, y mamá ya no tenía la hija sofisticada a quien imitar en juventud.

La casa vio a mamá andar en viejas zapatillas. Papá tiró por la borda el pudor de cuando estaba Rubí, y sustituyó el pijama por los calzoncillos como ropa de estar en casa.

Y sucedió una noche cualquiera. Papá y mamá estaban ya acostados. Hacía calor, pero por la ventana abierta entraba un rayo de luz de luna, como empujada por una brisa fresca. Los dedos de papá jugueteaban con los cabellos de mamá, haciendo y deshaciendo rulitos inacabables. Después, los dedos bajaron a revolver la pelusa suave de la nuca. Ella se encogió, riendo a medias, acusando la cosquilla.

Entonces, como desde el tiempo inmemorial de la primera noche, él la besó en el lóbulo de la oreja. Mamá se estremeció, riendo, y él la hizo girar, y la besó en la comisura de la boca, y en los párpados, y lanzó la mil veces repetida pregunta:

—¿Quieres…?

—No, viejo, estoy tan,… tan cansada.

Y giró de nuevo, le dio la espalda, y se durmió. Papá suspiró sin rebeldías, giró, le dio la espalda y se durmió.

Algo como una sombra enturbió la luz de la Luna. Algo como un suspiro agonizante entró por la ventana y desplazó el aire fresco. Sobre la sábana, aquel blanco mar de algodón por donde había navegado el barquito resplandeciente del amor, se produjo una arruga como una ola enorme, y el barquito naufragó sin pena ni gloria.

Desde entonces, en aquella casa fueron tres: mamá, papá… y la vejez.

***

Cortesía de José Quirantes.

28/10/2008 Publicado por CMP | — Reflexiones | | Aún no hay comentarios

[AF}-- Reflexiones: Razonar

Los líderes de los equipos requieren tener ratos de soledad para observar a su propio grupo y evaluar si sus miembros están siendo suficientemente analíticos y realistas.

El filósofo William Drummond afirmaba que

“El que no quiere razonar es un fanático; el que no sabe razonar es un necio; el que no se atreve a razonar es un esclavo”.

¡Qué gran daño se le hace a un equipo cuando quien lo dirige es uno de esos tres!

21/10/2008 Publicado por CMP | — Reflexiones | | Aún no hay comentarios

[AF}-- Reflexiones: Los siete hábitos mortales

Muchas personas tenemos estos 7 hábitos, que son mortales, y a veces no nos damos cuenta de ello:

1. Castigar
2. Quejarse
3. Culpar
4. Amenazar
5. Perseguir
6. Criticar
7. Sobornar

Son hábitos que conducen a que la mayor parte de los problemas emocionales de quienes los tienen estén directamente vinculados con el hecho de que han aprendido a tratar de controlar a las personas que los rodean. Aprendemos esos hábitos en nuestra infancia, de maestros, padres, abuelos y otros.

EJEMPLOS

1. Limpia la habitación. Si no, no hay televisión para ti esta noche. (Castigo).

2. Esas galletas que preparé serán para ti cuando todo esté limpio y ordenado. (Soborno).

Después de pasar años expuesto a esta forma de manipular, finalmente comienza uno a utilizarla también. Probablemente se limpiará la habitación, pero no quedará una buena relación.

El problema práctico de tratar de controlar a otros es que, cada vez que usted culpe, soborne, se queje, critique, castigue o amenace a alguien, encontrará resistencia. Le responderán y lucharán, y, de hecho lo ignorarán, mentirán, harán las cosas a escondidas o acudirán a un millón de medios para hacer que usted retroceda. Es simplemente la naturaleza humana.

Estamos genéticamente programados para resistir cuando alguien trata de obligarnos a hacer algo que no queremos. Tal vez esto sea más pronunciado en una persona que en otra, pero a menos que usted reconozca lo que está haciendo y aprenda a buscar lo que desea en una relación, sin tratar de controlar a los demás, todas sus relaciones se convertirán en una lucha por el poder que harán sufrir a todos los involucrados.

En contraposición están,

LOS 7 HÁBITOS DE AMOR

La mejor manera de eliminar los 7 hábitos mortales es reemplazarlos con los 7 hábitos de amor, a saber,

1. Apoyar
2. Estimular
3. Escuchar
4. Aceptar
5. Confiar
6. Respetar
7. Negociar las diferencias.

Parece fácil, ya que lo único que uno necesita hacer es aceptar a la gente tal y como es. Pero, al igual que muchas cosas valiosas en la vida, los hábitos del amor son más difíciles de poner en práctica de lo que uno podría imaginar, especialmente si van contra la personalidad que usted se ha formado. Algunas medidas pueden ayudar, como, por ejemplo,

Haga un análisis realista

¿Tiene usted los 7 hábitos mortales?

¿Cómo les habló esta mañana a las personas con quien usted vive? ¿Las estimuló a realizar lo que habían planeado para el DIA?

REGLAS

1. Escuche con atención. Trate a las personas como si ellas fueran sus mejores amigos. Escuche cada palabra, busque el tiempo para sentarse con esas personas y realmente présteles atención, sin distraerse con teléfonos celulares o con las exigencias de otros.

2. Visualice su nuevo yo. Haga una imagen mental de usted como una persona que practica los 7 hábitos de amor. Consérvela en la mente y acuda a ella cuando esté hablando con sus seres queridos, para comprobar si está actuando como una persona que sabe dar amor.

3. Haga la pregunta adecuada. En el instante en que surge la necesidad de culpar, quejarse, criticar, insistir, amenazar, castigar o sobornar, antes de decir nada, deténgase y pregúntese ¿Es esto realmente importante?

4. Acepte la realidad. Uno debe comprender que la única persona a quien uno puede cambiar es uno mismo. Cuando usted tiene una diferencia con una persona que es importante en su vida, negocie.

5. Escoja un modelo. Cuáles son las personas a las que admira más. Pregúntese qué harían ellas antes de reaccionar con uno de los 7 hábitos mortales.

6. Escriba sobre sus experiencias. Haga un diario, lo que le ayudará en la transición y ver sus progresos.

 

LOS 7 HÁBITOS MORTALES vs LOS 7 HÁBITOS DE AMOR

Convierta,

1. Culpar en Aceptar

2. Sobornar en Estimular

3. Quejarse en Escuchar

4. Criticar en Respetar

5. Perseguir en Solucionar diferencias

6. Castigar en Apoyar

7. Amenazar en Confiar

Autor Anónimo

***

NotaCMP.- Aunque sospecho que bien pudo aparecer en Selecciones, publicación especialista en este tipo de “filosofía”.

14/10/2008 Publicado por CMP | — Reflexiones | | 1 comentario