[LE}– ‘Le pega un golpe’, no ‘la pega un golpe’

09/08/2016

Cuando el verbo pegar se emplea con el sentido de ‘dar un golpe o una paliza’, lo apropiado es ‘le’ para referirse a la persona o cosa que recibe la acción, y no ‘la’ ni ‘lo’.

En ocasiones se encuentran en la prensa frases en las que estas partículas no se aplican debidamente, como en

  • «Algunas han denunciado que las pegaron mientras estaban en la comisaría» o
  • «Lo pegaron hasta que le fracturaron su brazo».

El Diccionario Académico recoge dos sentidos de pegar como transitivos: ‘castigar o maltratar a alguien con golpes’, como en pegar una paliza, y ‘dar un determinado golpe’, como en pegar un botefón. No señala cuál es el complemento directo, pero el Diccionario Panhispánico de Dudas aclara que quien recibe el golpe es siempre el indirecto, aunque el directo no se mencione por quedar sobrentendido. Añade que lo mismo se aplica a cosas, como en «Le pega al balón con la puntera».

Éste es también el criterio establecido en otras dos obras de las Academias de la Lengua: la Gramática y el Diccionario del estudiante; esta última obra señala que el complemento directo es el golpe o la paliza y que puede funcionar como intransitivo, es decir, no admite ni ‘la’ ni ‘lo’, con el significado de ‘golpear a alguien’.

Por ello, en las frases anteriores lo adecuado correcto habría sido

  • «Algunas han denunciado que les pegaron mientras estaban en la comisaría» y
  • «Le pegaron hasta que le fracturaron su brazo».

Sí se usa ‘la’ para un referente femenino y ‘lo’ para uno masculino cuando se emplea con los sentidos, mucho menos frecuentes en referencia a personas, de ‘juntar’ o ‘adherir’, entre otros, como en el siguiente ejemplo:

  • «Los amigos le quitaron la camisa, lo pegaron contra una pared, y comenzaron a darle con una correa».

Fuente

[*IBM}– 1981. Crucero por IV Conferencia Administrativa DP-GBG

Invitación

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Foto de los participantes.

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Grupo 1.

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Grupo 2.

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Grupo 3.

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Obviamente, no hace falta que ponga yo los nombres.

Cortesía de Milagro Micó

[*Opino}– Soltería, matrimonio y enamoramiento

12-08-2016

Carlos M. Padrón

Como ya he dicho varias veces en este blog, no soy fanático del matrimonio, pero me temo que lo que la investigadora De Paulo dice en el artículo que copio abajo tiene contradicciones.

Su propósito es defender la soltería, pero dice que un enemigo de ésta es el bombardeo de “publicidad y películas que nos dicen que no hay mejor estado que el del enamoramiento”. Ante esto pregunto si no habría sido más profesional y acertado que esta investigadora desvinculara, como ya lo ha hecho bastante la Ciencia, la relación entre enamoramiento, soltería y matrimonio.

Añade además la De Paulo que “después de casarse, la gente no es más feliz que cuando está soltera”, o sea, que parte de la premisa de que la gente se casa buscando la felicidad, estado que, como la vida no se cansa de demostrar, es algo subjetivo, pasajero y sujeto a situaciones puntuales.

Por tanto, ei bien el título del artículo que sigue es “Investigadores acaban con el mito de que la vida de soltero es peor que la de casado”, debería ser “Una investigadora pretende haber acabo con el mito de que la vida de soltero es peor que la de casado”.

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09/08/2016

J. G. Stegmann

Investigadores acaban con el mito de que la vida de soltero es peor que la de casado

Cada día hay mayores opciones para conocer gente.

Se usen o no, es difícil encontrar a alguien que no conozca nombres como Tinder, Badoo, eDarling…vivimos «bombardeados» por aplicaciones, pero también publicidad y películas que nos dicen que no hay mejor estado que el del enamoramiento.

Sin embargo, estar soltero tiene más beneficios que estar casado. Las personas sin pareja tienen una vida social más rica, así como mayor crecimiento y desarrollo vital. Así lo aseguró una investigadora durante la 124º Convención Anual de la Asociación de Psicológos Americanos Useños.

De Paulo, científica de la Universidad de California, hace una defensa de la soltería y le quita el estigma que ha tenido en el pasado. «Hay gente que es soltera porque quiere serlo. No viven solas porque tienen “problemas” o porque pasaron por experiencias malas en el pasado. No están solas porque quieren completar sus estudios o no tienen un gran trabajo y se esfuerzan en conseguirlo. No están esperando un sueño porque lo están viviendo».

Para llegar a estas conclusiones, cita investigaciones que muestran que las personas solteras valoran más su trabajo que las personas casadas, mientras que otros informes demuestran que quienes no tienen pareja están más conectados con sus padres, hermanos, amigos, vecinos y compañeros de trabajo. «Los casados tienden a aislarse», dice De Paulo.

Se reducen las experiencias negativas

La investigadora ha advertido de que de hay poca información sobre los solteros. De hecho, buscó estudios con participantes que jamás se casaron y, de los 814 estudios que encontró, la mayoría no examinaba a las personas solteras sino que se usaban para compararlas con los casados.

Los estudios que sí se enfocaban en solteros apuntaban que tienen un agudizado sentido de la autodeterminación y son más proclives a experimentar «un sentido de continuo crecimiento y desarrollo como personas».

Y para esto hay una explicación: «Durante los últimos cinco años era precisamente la gente sin pareja la que defendía frases como: “Para mí, la vida es un continuo proceso de aprendizaje, cambio y crecimiento”, “Pienso que es importante tener nuevas experiencias que demuestren que piensas tú de ti mismo y del mundo”…En cambio, la gente casada, durante el mismo periodo coincidía con otras frases como: “Me rendí respecto a conseguir grandes logros en mi vida hace mucho tiempo ya”».

En definitiva, explica De Paulo, la gente casada ve su vida como algo fijo, establecido y tienen una buena idea acerca de sus vidas. «Pero, en el caso de los solteros, no hay un guión acerca de cómo vivir, y eso les permite aprender y crecer».

De hecho, en esa falta de guión, algunas investigaciones citadas por De Paulo concluían que hay menos experiencias negativas que en el caso de los casados.

Investigaciones aparte, DePaulo reconoce a ABC que también hay algo de lógica en el hecho de que un soltero llene más su vida social que un casado, precisamente porque busca en los amigos aquello que no tiene por no estar en pareja.

«Es hora de hacer un retrato más certero de las personas solteras y de la vida de soltero. Uno que reconozca la solidez y la resiliencia de las personas que están solas y que llenan su vida de significado». «El miedo a la soledad puede ocultar los beneficios de la soltería», señala Bella DePaulo.

Pero la pregunta obligada es si realmente un soltero es más feliz que un casado.

«La investigaciones muestran que, después de casarse, la gente no es más feliz que cuando está soltera. De hecho, si se divorcian terminan siendo menos felices aún. Con esto no quiero decir que los solteros sean más felices que los casados en general, pero sí se puede afirmar que casarte no tiene por qué hacerte más feliz».

Fuente

[LE}– Sólo se logra algo deseado

08/08/2016

Se recomienda reservar los verbos lograr, alcanzar, conseguir y obtener para referirse a la consecución de algo que se desea, no para un resultado negativo.

En los medios es frecuente encontrar frases como 

  • «Ha logrado una derrota enorme en las elecciones»,
  • «La izquierda ha logrado la pérdida de apoyos en Europa» o
  • «Los estudiantes han logrado suspender la mayoría de los exámenes».

Lograr, al igual que otros verbos, como obtener y alcanzar, significa ‘conseguir lo que se intenta o desea’, por lo que no es coherente emplearlo con resultados que frustran ese deseo, si no es de forma irónica, como en «He logrado suspender en todas las asignaturas».

Así, en los ejemplos anteriores habría sido preferible lo correcto habría sido escribir

  • «Ha sufrido una derrota enorme en las elecciones»,
  • «La izquierda ha perdido apoyos en Europa» y
  • «Los estudiantes han suspendido la mayoría de los exámenes».

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[LE}– ‘Chofer’ y ‘chófer’, dos formas válidas

04/08/2016

Tanto chófer como chofer, con tilde o sin ella en la ‘o’, son grafías válidas para referirse en español a ‘la persona que, por oficio, conduce un automóvil’.

En los medios de comunicación se encuentran frases como 

  • «El chófer del accidente en Lille, en libertad con cargos»,
  • «Dan de baja a uno de los catorce choferes suspendidos» o
  • «Hoy se incorpora la primera choferesa a la línea 12».

En América se emplea mayoritariamente la forma aguda chofer, más acorde con el original francés del que procede (chauffeur) y su plural es choferes, sin tilde en la ‘o’. En cambio, en España es más común emplear la forma llana chófer y el plural chóferes, con tilde en la ‘o’.

Se trata de un vocablo común en cuanto al género (el/la chófer y el/la chofer). No obstante, el Diccionario Panhispánico de Dudas contempla también como admisible, aunque mucho más infrecuente, la variante choferesa.

Así pues, todos los ejemplos anteriores pueden considerase correctos.

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[LE}– ‘Con vistas a’ o ‘en vista de’, pero no ‘en vista(s) a’

02/08/2016

La expresión en vista(s) a, híbrido de con vistas a y en vista de, no es adecuada y conviene evitarla.

Sin embargo, se pueden encontrar en los medios de comunicación frases como

  • «Este descalabro le va a obligar a revisar su estrategia en vistas a las presidenciales del 2018»,
  • «En vista a la cantidad de horas que pasamos al día en redes sociales, es importante determinar…» o
  • «Porque se hace en periodo electoral y en vistas a una sesión de investidura en la que los votos…».

En vista(s) a es un cruce de las construcciones con vistas a, que significa ‘con la finalidad de, con el propósito de’, y en vista de, cuyo significado es ‘en consideración o atención de algo’, y, según la Nueva Gramática de la Lengua Española, no se ha incorporado a la lengua estándar.

Por tanto, en los ejemplos anteriores lo adecuado correcto habría sido escribir

  • «Este descalabro le va a obligar a revisar su estrategia con vistas a las presidenciales del 2018»,
  • «En vista de la cantidad de horas que pasamos al día en redes sociales, es importante determinar…» y
  • «Porque se hace en periodo electoral y con vistas a una sesión de investidura…».

Fuente

[*Opino}– Las corridas de toros

02-08-2016

Carlos M. Padrón

El pasado mes de mayo, con motivo de que, en una corrida de toros, el toro mató al torero Renatto Motta, alguien manifestó públicamente su alegría en una forma que molestó a muchas personas, en especial a la viuda del torero.

No sé qué diría ese alguien, pero como también yo he manifestado aquí varias veces mi aversión a ese espectáculo, quiero ser un poco más preciso al respecto.

¿En qué medida es edificante una corrida de toros? ¿a quién beneficia?

El torero es alguien narcisista que gusta de exhibir su supuesta valentía, y busca ganar dinero a costa de arriesgar su vida mientras tortura a un animal, que siempre lleva las de perder, ante la mirada complaciente de quienes parecen disfrutar de un espectáculo cruel y sangriento.

Nadie obliga al torero a hacer eso, y, para colmo, si resulta herido le prestarán atención médica tal vez a costa de los impuestos que pagan los ciudadanos.

Los clavadistas de Acapulco arriesgan también su vida sólo para ganarse el aplauso de un público que parece disfrutar de tamaña estupidez que, por llamarla así, por poco me propinan una paliza.

No, no quiero celebrar ninguna muerte, pero si en una corrida de toros el toro mata al torero, sólo voy a sentir lástima por el toro, que es lo que siento cada vez que sé que hubo o habrá una corrida, aunque jamás he visto una. Por el torero debería sentir satisfacción porque el “mérito” que él le vio a ser torero radica en el alto riesgo de que el toro lo mate. Pues bien, aunque de forma irrazonable, el señor Motta vio materializado ese riesgo que voluntariamente asumió.

Me pregunto si su señora le aconsejó alguna vez que se dedicara a algo más seguro.